Era un día de lluvia. Oh, sí. Pero no lo parecía. Empezamos a ensayar la primera de las escenas de un nuevo corto, esta vez de acción viva, e iniciamos el proceso. Buscamos la localización que teníamos pensada, los guiones, ensayamos las actuaciones, la claqueta, las cámaras, cuidamos los detalles y de repente… a correr. ¡A resguardarnos de la lluvia! No era mucha, pero nos impidió grabar la escena. Ups!
¿Solución? Dejar que pasara… aunque no fue suficiente ya que llovió intermitentemente. Así que buscamos otra localización, nos limpiamos un poquito las gotas de agua y todo el equipo reinició la fase de rodaje. Eso sí, con el mismo ánimo de siempre. Pero esa historia será para otro post. 🙂