Bueno, bueno, bueno… ¡cómo nos reímos en esta clase! Y es que muchas veces darnos cuenta de nuestros propios errores, y también los de los demás, nos produce una risa incontrolable, ja, ja.
Si bien es cierto que hubo mucho factores que no podíamos controlar, como lo fue el tiempo disponible y el tiempo atmosférico, también es verdad que nuestros olvidos, nuestras formas de reaccionar ante la cámara, y la propia expresión corporal hizo que el resultado no fuera positivo, pero desde luego muy gracioso. No tenían ni idea de que todo había salido tan… raro.
Aprender a reírnos de nosotros mismos es también una lección para aprender juntos, siempre teniendo cuidado de no pasarnos de la raya je, je. En fin, que después de la risa vino la realidad, el momento en el que hay que buscar solución a los problemas graves. Y eso también lo sabe enfrentar muy bien este grupo de estudiantes. ¡Qué bien!