Estamos inmersos en una cultura del ruido constante, donde incluso los momentos de descanso están acompañados por sonidos de fondo: música, notificaciones, conversaciones… El silencio, sin embargo, no es simplemente la ausencia de sonido. Es un espacio en blanco que nos permite conectar con lo esencial, la puerta a una escucha más atenta y consciente.
En el ámbito de la infancia, esto cobra relevancia. Los niños y niñas crecen en un entorno que les exige estímulos continuos y respuestas rápidas. Pero el silencio también forma parte del lenguaje. Puede ser un lugar de calma, de creatividad, de reflexión. Cuando lo cuidamos y enseñamos a valorarlo, ofrecemos a los más pequeños un recurso interior que les acompañará toda la vida. Aprenden que no hace falta llenarlo todo para que algo tenga sentido.
Además, el silencio es una forma de respeto, de apertura al otro. Nos invita a escuchar de verdad sin interrumpir ni anticipar. Por eso, desde la alfabetización audiovisual, es tan importante abordar este tema, porque permite a los niños y niñas pensar en el silencio no como vacío sino como espacio para imaginar, sentir y expresarse de otro modo.
En nuestro corto Ángel y los sonidos del silencio, realizado por el alumnado del Taller Telekids, exploramos precisamente esta dimensión del silencio a través de una historia poética y entrañable. A través de la mirada de un niño que percibe el mundo con otros sentidos y se encuentra en un grupo muy diferente a él. Este corto ofrece una reflexión sobre cómo lo silencioso también comunica. Te invitamos a verlo y a compartirlo, quizá después de hacerlo, también tú escuches el mundo de otra manera. 🙂
¿Te interesa este enfoque educativo y creativo? Apunta a tu niño/a (8 a 12 años) en nuestro curso anual 2025-2026. Inscripciones abiertas.